domingo, 14 de marzo de 2010

Como comportarse en una entrevista laboral.

Trabajar no solo es un acto miserable y abyecto si no que es, a su vez, ineludible para cualquiera que no haya podido hacerse con un modo de vida capaz de generar sustento por otros medios que no sean tener que pasar ocho o diez horas al día mirándose a la cara con gente que no nos cae bien y que insiste en llamarnos Marcelo; irónicamente una situación que nos deja al descubierto ante la réplica a nuestra constante pregunta de ¿Qué Marcelo?

Pero aún así nos sorprendemos a nosotros mismos un martes a la tarde revisando bolsillos de camperas viejas y ajenas en busca de un billete de dos pesos solo para encontrar una moneda de cincuenta centavos al grito de “¡Casi!”. En esos momentos llegamos a añorar el dulce olor a alfombra humeda de un call center.

Es por esto que ante la eventualidad de, en efecto, querer encontrar un lugar que nos tome como empleados, debemos aprender a manejarnos apropiadamente en una entrevista laboral. Nuestros nervios, nuestras pequeñas obsesiones y olor a cerveza nos han costado más de un empleo para el que estábamos bien capacitados.

Veamos algunos modos de evitar contratiempos y dar la impresión buscada, que para el momento en que se desvanezca ya estaremos pisando fuerte sobre la gloriosa tierra de la indemnización.

Un posible diálogo de apertura y su correcta ejecución. Llamaremos G al gerente que nos entrevista y U a usted.

G: Gracias por venir. Veo que usted vive lejos, ¿Tuvo problemas para encontrar el lugar?

U: Para nada, suelo recorrer estas zonas, de hecho durante tres años tuve un empleo a no más de dos cuadras de aquí.

G: Oh... eso es muy bueno.

Vemos como el gerente ha tratado de vislumbrar los posibles inconvenientes que tendría alguien que recorre una gran distancia al trabajo. No solo que lo hemos dejado tranquilo respecto a esto, también hemos deslizado la mención de un trabajo donde permanecimos por una buena cantidad de tiempo.

Veamos un ejemplo erróneo de la misma situación.

G: Gracias por venir. Veo que usted vive lejos, ¿tuvo problemas para encontrar el lugar?

U: No, me quedé a dormir el martes en lo de un amigo que vive por acá.

G: Hoy es viernes.

U: ¿Posta?

Nunca es bueno demostrar desorientación temporal, por más real y severa que sea. El hecho de tener amigos que lo aceptan a uno a dormir después de los veinticinco años tampoco vaticina nada bueno sobre su persona.

Observemos otro error posible.

G: ¿Gusta algo para tomar? ¿Tal vez un café?

U: El buen café es colombiano.

G: Entiendo...

U: Quiero decir, todo lo colombiano y bueno entra por la nariz primero.

Aquí el desatino lo notamos en la parte final del intercambio. Usted, en un afán cosmopolita, quiso dejar en claro que es hombre de mundo. Pero la mención a cosas que entran por la nariz tan temprano en la entrevista (y en la mañana de un lunes) le ha jugado una mala pasada.

En general recomendamos una visible y clara línea de pensamiento. Las florituras de su vasta formación cultural pueden llegar a dar una impresión errónea de arrogancia.

G: Un buen currículum, como usted sabrá, no garantiza un triunfo en el campo laboral.

U: Y un Charizard recién evolucionado, como usted sabrá, no garantiza un triunfo en un torneo profesional. No al menos contra un mazo de agua/tierra.

G: Estaremos en contacto.

U: Guarda con la batería entonces.

G: Entiendo. Nos gustaría que abandone el edificio.

En este último caso una solapada mención a sus conocimientos sobre las mejores opciones a la hora de armar un mazo competitivo en un torneo de cartas Pokemon, le ha jugado un revés inesperado. Criticable también el timing elegido para soltar el comentario. Llevar una remera que dice Insert Coins no ha jugado un papel importante en su favor. La segunda leyenda, Cause I´m a Love Machine, bitch, ahora visible en su espalda mientras abandona el recinto, tampoco logró el golpe de efecto deseado.

¿Qué decir acerca del aspecto personal entonces? Este es un tema a tener en cuenta sin dudas. Una imagen elegante pero levemente informal es siempre recomendable. Usted ha elegido llevar guantes de arquero a la entrevista y tendrá que dar cuenta por esta postura. Su explicación: “Bueno, No espera que me escupa las manos así sin nada, ¿No?”, si bien articulada, es un tanto críptica y aún cuando se percibe una sana preocupación por la asepsia de su parte, genera más preguntas que respuestas.

Si elige zapatos recuerde siempre llevar dos. A la hora de elegir sombrero desestime coronaciones tales como hélices, falsas garras de velocirráptor, linternas, soportes para bebidas enlatadas, publicidades de software en estado de desarrollo y afines.

Si se pregunta acerca de la puntualidad, déjeme decirle que no es tema menor. Arribar un día y medio más tarde y por una ventana, no es aceptable. Evite también dar un aspecto de exagerada previsión. Llegar tres horas antes con facturas no es sabio.

No solo la puntualidad juega un papel determinante. El modo de ingresar al despacho y saludar a nuestro interlocutor debe ser claramente planificado. Un apretón de manos firme pero no agresivo mientras se mantiene contacto visual. Recuerde que debe esperar a que la otra parte retire la mano, de otro modo se puede generar una sensación de inseguridad.

Esconderse tras una puerta para asustar a su entrevistador con un grito, suele ser un mal comienzo. Echar sal en marcos y ventanas, si bien tiene una sólida base energética, lo hará tener que ponerse a responder preguntas antes de lo previsto.

Recuerde que la entrevista no acaba hasta que usted se retira. Aún sabiendo que hemos conseguido el empleo debemos mantener una postura natural. Echarse a los brazos del entrevistador al grito de “¡Mi héroe!” le restará profesionalidad y es un riesgo físico para ambos.

Otro error común es el de precipitarse a hablar. Demuestre que sabe manejar los silencios y evite dar información que no le han pedido.

U: ...O sea, le aviso, no es que usted me aburra pero por ahí cabeceo. Soy narcoléptico.

Mal. Totalmente evitable también.

G: (silencio)

U: ... ¿Sabés cual salió en la de Montevideo? Pasa que le jugué tres pesos al setentaiocho porque ayer soñé con...

G: (silencio)

U: No importa.

Mal, y tampoco cae bien el tutear. Hacer entender que parte de nuestra economía depende de lo que soñamos ayer tampoco suma.

G: (silencio)

U: Hace calor... igual no digo que acá haga calor eh, en la calle y todo...

G: (silencio)

U: Está para bermudas hoy... yo usaba siempre en la época del Buenos Aires Hardcore. Después resultó que los de N.D.I. eran medio skin...

G: (silencio)

U: No importa.

Sí importa, lo siento. Aprenda a mantenerse callado y prívese de cualquier comentario que lo ate a grupos de reputación neo-nazi. Usted se verá recompensado si se limita a escuchar activamente y responder de modo conciso.

Es sabido que muchas empresas gustan de realizar pequeños exámenes grafológicos. Un pedido común es el de dibujarse a uno mismo frente a una casa. Manténgase dentro de los límites de lo conspicuo. Evite representarse con partes robóticas. Si esto se le hace demasiado difícil al menos intente que su personaje no se vea envuelto en luchas sangrientas que decidirán el nuevo orden galáctico.

Respecto a la casa. Barrotes en las ventanas nunca son bien recibidos. Barrotes unidos por un cable a un grupo electrógeno generan una sensación de inquietud aún mayor.

Usted se siente inclinado a dibujar unas nubes, lo cual no tiene nada de malo, pero ahora comienza a sentir que una nube no es tal cosa si no llueve, esto ya trae complicaciones. A continuación usted sitúa entre las nubes a un ser de túnica y barba que grita “¡Sentid la ira de las eras!”. El dibujo ahora se ve un tanto descompensado y usted lo hizo con birome. Ha notado el error. El robot se oxidará por culpa de la lluvia, y lo que es aún peor, corre peligro de electrificarse con los barrotes de la casa. Su próximo paso es dibujar una celda de protones para contener el ataque de Galactus y un paraguas para la representación futurista de su alter ego. Muy probablemente una persona de una imaginación tan excitable como la suya haya transpirado mucho durante el transcurso de tamaña ilustración, recuerde, pedir un vaso de agua y tomar un ribotril 200 puede no causar una gran impresión.

Por último, a la hora de presentar referencias limítese a solo un par y que sean de confianza. Veamos algunos ejemplos a evitar.

“Aníbal Cánepa. Dueño de F-100 roja, trabajó conmigo en IVES. Tel: 4752-62(puede ser 7)80. Llamar domingo temprano pero hasta ahí, o sea, tampoco tanto.”

“Enrique. Sabe que yo iba a la cantábrica. Tel: 4758-2740 (vecina). Llamar viernes, sábado, domingo a partir de las 23:00 hs.”

“Nené Matos, creo que salió hace mes mes y medio. Lo ayudé con una cuestión de documentos uruguayos. Tel: 15-31659127 (No llamar desde teléfono propio). Contactar de noche y solo preguntar por él después de cinco minutos de charla sobre trivialidades.”

Si se siguen estás simples directrices, usted debería salir caminando de su entrevista luciendo un empleo nuevo. En el peor de los casos esta guía le permite salir del edificio sin escolta.

Nuestra advertencia es tan solo que una vez conseguido el empleo, usted debe abstenerse de insultar y lanzar juramentos hacia nosotros por haberlo ayudado a procurarse su nuevo juego de responsabilidades. Si alguien ha de ser culpado es usted, o en su defecto la genética endogámica fallida por la que fue engendrado.

Le deseamos suerte, el éxito es para la gente que toma agua saborizada.

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