domingo, 14 de marzo de 2010

Muiño, metropolitan agent.

Soy detective de la metropolitana. Preferiría ser estrella de rock, ya saben, Robert Plant en el 73, algo en esa línea.

El otro día interrogué a un tipo.

- Te tenemos por las bolas macho, tal vez si nos dices todo lo que sabes salgas en un par de meses

- Pero si yo soy solo un panadero

- ¡No me salgas con idioteces Dragger! Te tenemos en la escena del crimen con un 38 humeante…

- ¡Que no me llamo Dragger tío!

- La sangre en tus zapatos dio positivo por el adn del gordo Gianneti, tendrías que fijarte mejor donde pisas, Dragger

- ¡Pero que estoy aquí por una puta boleta de tránsito!

- ¡Cuida tu asquerosa boca! ¿Y porque demonios traes una bolsa de churros contigo Dragger?

- ¡Es que soy panadero tío! Estoy tratando de decírtelo

- ¿De qué hablas? ¿Qué no eres Dragger el demonio de la navaja?

- Me llamo José Manuel Bidevieta

- ¿Y nunca has matado a nadie en un callejón? Digamos… ¿el miércoles?

- ¡Que no!

- Oh… Entiendo… Bueno, esos churros se ven sospechosos, mejor te los dejas aquí

Es todo culpa del café. Lo preparan como Carmelitas descalzas en este lugar. ¿Quien diablos puede mantenerse despierto de ese modo?

- ¿Llaman a esto café? ¿Por qué no le echan Valium de una vez?

- Tú prepárate tu puto café si no te gusta el de la jefatura, que te lo tendríamos que cobrar por como lo tomas… puto yonqui…

- Eh tío, a ti si que te vendría bien un Valium

- ¿Por qué demonios andas con una bolsa de churros, Muíño? ¿Y por qué diablos es que no me das uno de una buena vez?

- No creo que puedas manejar el azúcar

- Venga un churro maldito Yonqui

Todo el día trato de mantenerme alejado de los problemas, pero los problemas me han tomado cariño, alguien tenía que hacerlo. Como aquella vez con ese niño y su estúpida bicicleta.

- ¡Hey Muíño! ¿¡Le has disparado en la puta cabeza a un niño de ocho años!?

- Pensé que era un sospechoso

- ¡Era un maldito niño en bicicleta! ¡Y le has disparado dos veces!

- Venga tío, que así me han entrenado… he gritado “alto” y siguió huyendo

- ¡Era un puto niño sordomudo! ¡Y huérfano!

- Bueno, creo que le he hecho un favor entonces

- ¿!Y por qué demonios andas con una bolsa de churros!?

Sí, soy agente de la metropolitana. Pero preferiría ser otra cosa.

Por ahora me conformaría con un café decente, más adelante me gustaría ser estrella de rock, ya saben, Morrison en el 69, algo en esa línea…

Morrison murió en París… o al menos eso dicen, pero yo sé una mejor versión, la verdadera. Te enteras de cosas que mejor no saber, siendo agente de la metropolitana.

Como aquella vez con el cura y el perro.

- ¡Muíño! ¡¿Les has disparado a un cura y a su perro?!

- ¿El perro era del cura?

- ¡Si, maldito imbécil!

- Oh… eso lo cambia todo, tenemos al hombre equivocado jefe

- ¡Me cago en la madre de cristo Muíño! ¡Mataste al único testigo!

- Y a su perro… si es que era de él…

- ¡¿Qué tienes para decir?!

- Que no estoy listo para confesarme…

- ¿Qué?

- Ya sabe, confesarme… el cura… venga jefe

- Eres un imbécil Muíño

Oh sí, nena. La metropolitana no es un lugar para novatos, a no ser que te asignen a la metropolitana ni bien terminado tu entrenamiento, entonces técnicamente sí, sería un lugar para novatos. Pero tú me entiendes…

- Jefe, me gusta ser agente de la metropolitana

- Creí que querías ser estrella de rock

- Oh no… eso es demasiado peligroso

- ¿Sabes Muíño?… hay días que creo que eres un imbécil

- Y…

- Eso es todo Muíño

Eso es todo dijo el jefe… pero lo dudo, realmente lo dudo.

- ¿Con quién coño hablas Muíño?

- Oh, no lo vi jefe. ¿Qué hace en el baño de mujeres, señor?

- ¿Qué haces tú en el baño de mujeres Muíño?

No, ser agente de la metropolitana no es un día en el parque. A no ser que seas de la división “Parques y espacios públicos” entonces tal vez… pero tú me entiendes…

No es fácil ser Muíño, Metropolitan agent.

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