domingo, 14 de marzo de 2010

Roger Waters, diario del dark side.

Qué alimenta la oscuridad de un hombre? Esporádicamente aparecen seres que tras sumergirse en las entrañas mismas del infierno humano, logran articular lo que vieron de un modo lúcido y a la vez desgarrador. Pero qué es lo que sostiene a estos hombres? Conociendo y decodificando lo cotidiano de su existencia, así es que podemos comprenderlos.

12.000 libras esterlinas pagó Aleister Johnston de Sussex en 1993 por hacerse con el diario de Roger Waters, y 44.000 dólares fue lo que la revista Rolling Stone le pagó a él por la reventa. Roger Waters, o tal vez en su defensa podemos decir la gente de Roger Waters, al tanto del contenido del diario, amenazó con demandar a la publicación por bastante más que 44.000 dólares. El diario así fue abandonado a un anónimo archivo donde permaneció desde 1995 hasta la fecha.

A nuestras manos llegó rodeado de mucho misterio, y no me cuesta sospechar que más allá de los pedidos de no divulgar su contenido hechos por el desconocido que quiso enviárnoslo, su verdadera intención fue que de una vez por todas estas páginas llegaran al público.

Basado en esta suposición es que voy a compartir ciertas páginas con ustedes, del modo que sea tengo buenos abogados y en el peor de los casos tengo varios pasaportes (Todos con nombres bastante graciosos).

El primer fragmento que he elegido del diario de Roger Waters nos sitúa en los días previos a la grabación de Dark side of the moon.

Mason tiene mi perro. Se lo di para que me lo cuidara un par de días porque venía mi mamá a quedarse en casa y creo que es alérgica al pelo de canino.

Pensándolo mejor, mi madre tuvo un pastor alemán por catorce años que falleció el último marzo. Creo que es algo personal con mi perro. Me llamó y dijo “Roger, deshazte de tu perro. Los perros son una mala influencia para ti.” y la verdad que no entendí que quiso decir pero igual le hice caso.

Me acabo de dar cuenta de que alergia y alegría son anagramas, debería escribir una canción sobre eso, “Alergía” o algo así. Hay días en que mi genialidad me desborda, esos son los días en que duermo mucho por la tarde.

El otro día estábamos ensayando y yo tenía una coca-cola atrás del amplificador y Gilmour me dijo, “Hey, qué onda, esa coca-cola es tuya?” y yo no quise darle la razón y le dije “Debe ser de alguien”, “Si, tuya” me respondió David y después me dijo “Te haces el comunista y tomas coca-cola, ordénate la cabeza niño” y eso me dolió, pero lo peor es que yo andaba con mucha sed y no quise que me vea tomar de esa botella y la dejé ahí y tomé vino pero el vino no me saca la sed. La verdad que desperdiciar una buena coca-cola está bastante mal.

Fui a lo de Mason porque perdí las llaves del candado de mi bicicleta y creo que él tiene un candado igual y por ahí su llave sirve para la mía. Cuando llegué a la casa estaba mi perro ahí saltando y jugando y yo le silbé y le dije “Chispín! Ven!” porque ese es su nombre y el perro ni siquiera me miró y siguió saltando tratando de agarrar una media que Mason le sostenía bien alto. Le grite “Chispín!” otra vez y nada, entonces Mason viene y me dice “El perro no se llama más Chispín, de ahora en más su nombre es Lord Guagüinton” y eso me molestó, porque andar por ahí cambiándole el nombre a las mascotas de otros está bastante mal.

Si bien no hay muchas menciones a cuestiones musicales, podemos observar un tema que ha hecho gran mella en la psique de Waters, la relación con su madre.

Tengamos en cuenta que Waters tuvo una infancia complicada ya que su progenitora era una persona muy afectada por el temor a la guerra y obligaba a su hijo a ir a la escuela con casco, a raíz de esto es que Roger era golpeado en la cabeza muchas veces durante los recreos y lo niños gustaban de tirarle manzanas desde distancias nada desdeñables. Cansado de esto, Roger decidió un día esconder el casco antes de entrar a la escuela. Ese mismo día entendió que el casco no era tan malo y se sorprendió ante la fragilidad del cráneo humano. Todo esto eventualmente se vería reflejado en la canción Comfortably Numb, que en un borrador original iba de este modo:

“When I was a child

I had a Helmet.

My head felt just like Something

really hard.”

Ya metidos de lleno en la grabación de Dark Side, el próximo fragmento cuenta sobre ciertos pormenores a la hora de llevar adelante el proyecto.

“Wright (Richard) se compró un mercedes y está muy contento, pero el otro día íbamos para Abbey Road y me dice “Escucha, escucha, tick tick tick” y yo no escuchaba nada y él seguía con que el auto hacía un ruido raro y entonces empezó a insultar y a maldecir a un escocés llamado Pudney que no conozco, que parece que es medio como un tío de él y que es el que le vendió el coche.

Cuando llegamos estaba en la puerta Alan Parsons y quería ir a comprar cigarrillos y algo para comer y nos dijo que lo alcanzáramos hasta un seven. Se subió al auto y a las dos cuadras dice “Uh, escuchan eso? Tick tick tick” y Wright le dice “Sí, me está volviendo loco!” y a mí me dio un poco de cosa decir que no escuchaba nada así que dije “Sí, tick tick tick, es un ruido que sale del auto!” pero parece que mucho no me creyeron porque me miraron raro y después se miraban entre ellos y creo que se guiñaban el ojo.

Nos trajeron unas ideas para la tapa del disco y había una que realmente me parecía genial donde aparecía yo sentado en un cometa que tiraba notas musicales por la cola y yo tenía mi bajo como si fuera una espada largando lázers contra una nave extraterrestre y de fondo estaba la luna con una mitad a oscuras y la otra llena de explosiones y obviamente Gilmour se negó porque es un envidioso. Al final eligieron una que tiene un triangulito y unos rayos y yo me quedé onda “Que es eso? Esa es la tapa? Un triángulo?” o sea, el disco se llama “El lado oscuro de la luna”, no “El triángulo vacío y su amigo rayo loco”, en fin, Gilmour se lava la cabeza con el primer shampoo que encuentra y no le doy más de dos o tres años a ese pelo suyo. Ahí vamos a ver quien es tan gracioso.

Al estar sin bicicleta tenía que volver en el auto de Wright, pero no iba a poder aguantar toda esa cuestión del ruido tick tick tick y entonces me tomé el metro. Toda esa cuestión del ruidito la inventan entre Wright y Parsons para hacerme creer que tienen mejor oído que yo porque me envidian porque hago canciones que son la madre.

Llegué bastante más tarde porque me confundí la estación “New Heaven” con la estación “Old Warehouse” y al final me tuve que tomar un taxi, o sea, la plata no me la regalan, pero cada tanto hay que darse un gusto.

Cuando entré en casa estaba mi madre durmiendo en mi cama, así que tuve que tener que hacer mucho silencio para acostarme.

Este fragmento nos sumerge de lleno en las cuestiones internas de Pink Floyd y como las luchas de egos comenzaban a consumir una gran parte de la energía emocional de la banda. Los roces entre Waters y el resto del grupo eran ya cosa repetida por esos días. El bajista, años más tarde, en una entrevista para la BBC, diría:

“Me acuerdo que por esos días en que grabábamos el lado oscuro nos invitaron a participar en un partido de fútbol a beneficio de las víctimas de una guerra que no me acuerdo si era algo de Croacia o algo cerca de Vietnam pero bueno, fuimos a jugar y Gilmour y Mason se pasaban el balón entre ellos todo el tiempo y hubo una jugada donde quedé solo debajo de la portería y le pedí a David que echara el centro y él pateó al arco y ahí entendí que la banda tenía los días contados. Wright le pegó un codazo a Bowie ese día y lo expulsaron y ni me metí porque Wright estaba fuera de si y me decía que Bowie en realidad era escocés.”

Las potencias creativas contenidas en la banda rendían sus frutos y no era difícil vislumbrar que tenían entre manos una obra precisa y delicada que daría que hablar. Ya concluida la grabación, Roger Waters se refugia en su casa a reflexionar. El éxito trae aparejado al dinero y la opulencia llena al músico de remordimientos.

Me quiero comprar una moto. Pero una moto que cuando la gente la vea pasar diga “Me cago en dios, ese tipo si que maneja una moto, o sea, mírenla”. Claro que una moto de ese tipo cuesta dinero y, si bien no lo regalan, no puedo dejar de pensar en toda la gente que no tiene para comer por el simple hecho de no poder capturar la esencia humana primordial con una canción de tres notas como yo.

El otro día vi a un señor que no tendría más de cincuenta años revolviendo la basura de la calle en busca de comida. Yo acababa de comprar un parlante con bocina recubierta en oro (la única manera de escuchar música) y pensé ¿Con que cara paso por delante de este hombre llevando esto? Así que tuve que dar una vuelta de tres cuadras solo para que no me viera y llegué muy cansado a casa, pero ese cansancio me hizo sentir bien porque sé que de un modo anónimo y desinteresado ayudé a una persona con menos suerte que yo.

Acabo de recordar que la semana pasada fueron Gilmour, Parsons y Mason a comprar carne y me dijeron que les de mi parte del dinero y volvieron como a las dos horas riéndose y con dos kilos de mandarinas y les pregunte “¿Y la carne?” y ellos me dijeron que ya habían comido. No les pedí que me devuelvan el dinero porque estoy esperando a que ellos den el primer paso ya que yo no soy ningún policía. Después tuve que ir a comer por ahí y lo único que encontré abierto era un lugar árabe y el tipo me hace como un pan relleno de carne trozada que se veía bien pero va y le tira una especie de picante que podría haber vuelto hemipléjico a un dragón en vuelo y yo le quise gritar que no le ponga pero el tipo no entendía mucho inglés y le puso más. Lo comí igual porque está muy mal ofender a gente de otro país solo porque uno no entiende sus costumbres, pero ese día y los dos siguientes me quedo la vista borrosa y me salió una mancha atrás de la oreja. Después fui a la peluquería y le conté un poco lo que había pasado a Nathan, mi peluquero, y me dijo “Si yo fuera tú le diría a ese Gilmour, hey tú, ponte con mi dinero” y yo no podía estar más de acuerdo pero es David el que se va a terminar jodiendo porque el universo te devuelve todo lo que haces.

Mi madre escondió mi pasta de dientes y me acusó de estar a favor de los alemanes.

Waters tiene un enfoque dual acerca de los conflictos. En su mente se debaten las posturas conciliadoras y de poner la otra mejilla con la necesidad de tomar acción de un modo más territorial. También vemos una relegación a una fuerza superior en pos de justicia, tema que a su vez trae aparejada mucha contradicción en su persona ya que Waters intenta ser ateo pero no deja de sospechar que hay una presencia inalcanzable en el universo. Su poema “God is a little too much” publicado en sus antologías poéticas, nos muestra algo de esta lucha.

God is big

Like the moon

God is good

Like a piece of wood

I don’t believe in god

But who knows?

I mean,

I believe a little.

A little too much.

El último extracto del diario nos habla de un Roger Waters conciliador que intenta reparar las fisuras en la relación suya con Gilmour. Waters se acerca a las situaciones de un modo tímido y su sensibilidad, en tantos casos clave de su genialidad, le juega aquí una mala pasada.

Ayer fue el cumpleaños de David. Me dije “basta Roger, basta de pelear”. Realmente quería que sepa que lo aprecio y entonces me puse a buscar el regalo ideal.

Le regalé una cinta donde están grabadas las primeras canciones que hice cuando era apenas un niño, y un conejo.

Gilmour siempre tuvo una cosa medio rara con los animales pequeños. Me acuerdo una vez que estábamos de gira por Francia y se trepó a un árbol para agarrar una ardilla y como se le escapó prefirió quedarse arriba del árbol y hacerle ruidos raros a la gente que pasaba por debajo en la calle. Recién dos días después lo tuvo que bajar la Sureté porque le gritó a la hija de un cónsul “Todas las niñas son del lobo y las ovejas brillan en la oscuridad” y la verdad que para la nena fue muy perturbador porque apenas tenía nueve años y todo eso de una oveja que brilla en la oscuridad es medio extraño.

Bueno, cuando llegué a la fiesta ya estaban todos muy animados y Wright vino corriendo hacia mí gritando “Inglaterra para los Ingleses!” y pateó la jaula del conejo arrancándomela de la mano.

Mr. Chilybean murió al instante y a nadie pareció importarle, especialmente a Gilmour, que ya sabía que lo había comprado para él.

Me gustaría hacer un paréntesis para remarcar lo inmenso de mi carácter templado por el civismo. Aún viendo al conejo con la cabeza girada ciento ochenta grados y flotando en una ponchera llena de lsd, decidí no dejarme afectar y continuar con mi actitud positiva.

El segundo regalo, el de mi cinta preciada, fue tomado con frialdad. Gilmour lo miró un par de veces y todos se juntaron alrededor en silencio y me observaban como esperando que fuera un chiste. Claro que no lo era, esa cinta era realmente mi primera cinta de canciones, supongo que nadie puede superar la sorpresa de ser obsequiado con tamaño talismán.

Oh, la envidia! Si pudieran ver cuan a regañadientes Gilmour sugirió escuchar la cinta. El resto de los invitados en silencio, eran mudos confidentes de mi pena.

Lo que sucedió después no fue del todo agradable.

La cinta comenzó a sonar y no era tanto una canción como la voz de mi madre que de algún modo encontró la manera de operar correctamente mi grabadora yugoslava Nirria-300 y grabó encima una lista de recomendaciones que atronaron por toda la sala para desgracia mía.

La voz de mamá decía:

“Qué le haces a las medias Roger? Parecen de yeso. Siempre supe que eras un niño problemático desde el día en que pintaste al gato de rosa y le diseñaste un chal con el mantel de tu abuela. Tu padre murió en vano. Te oigo por las noches rezando en alemán, hablándole a dios en teutón! (aquí había una serie de ruidos extraños donde al parecer mi madre comenzó a desafinar mi bajo) En otros planetas hay mucha gente lista para comenzar la revolución estelar, yo pensaba que tu podías ser senador de Alfa-centauri, pero veo que prefieres perder el tiempo con tu guitarra. Ni siquiera puedes ponerle las dos cuerdas que le faltan. Cuando el celador del cuadrante tres llegue montado a su cometa de poder, no dudo que serás juzgado con rigor.

Te he estado dando de comer pequeñas porciones de aluminio desde que tienes tres años ya que no puedo arriesgarme a que los contrarrevolucionarios reptileanos encuentren los planos que guardo por culpa de tu sangre imperfecta, tan simple de rastrear. Si escuchas esto solo quiero que sepas que has sido una terrible decepción.

Mi nombre real es Nil-Ibhur-Ágnorak. Fin del comunicado.”

Bueno, no voy a mentir y decir que la gente no se rió un poco. De hecho Mason se golpeó la cabeza contra la chimenea y se abrió un par de centímetros pero no se dio cuenta, así fue más o menos como todos se rieron.

No dije una palabra y me monté en mi bicicleta. Al demonio con todos ellos y al demonio con mi madre, no los necesito. Esos ruiditos maricas de blanquito que quiso nacer en el Missisipi los puede hacer cualquiera, en cambio cantarle a la galaxia entera y hacerles entender todo lo que puede contener el alma inacabable, eso solo lo puedo hacer yo.

Ninguno de ellos va a tener el cabello que tiene hoy.

Esta última entrada del diario resume bien los puntos más importantes en la composición de la personalidad de Waters y su relación con el mundo y con Pink Floyd.

Entendemos que un hombre no solo se nutre de lo sano. Es un tanto egoísta nuestra postura como meros oyentes al relajarnos y disfrutar de una obra que lleva impresa la sangre mas turbia de los más geniales personajes.

Pero así es y así será, los genios sufren para que nosotros simples mortales lleguemos a lo sublime a través de los despojos de sus almas.

Sea esta una humilde referencia a otros como Roger, y en lo posible esperamos que sea una buena lección para la mayoría silenciosa, desconocedora de lo que padecen aquellos a quienes admiran.

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