Los argentinos nunca fuimos muy afectos a echar picante en la comida. Por otro lado un mexicano de 18 años ya tiene el equivalente a Chernobyl en su sistema gastrointestinal. Un buen modo de ganar su confianza es no renegar al chile. Veamos un ejemplo. Llamemos al argentino "A" y al mexicano "M", solo en caso de que esto esté siendo leído por un mexicano, ya que la lectocompresión no está dentro de sus virtudes. (Esa fue una pequeña trampa. Si reíste con ese chiste vas por mal camino, argentino mamón.)
A: Che, esas salsas que onda?
M: La roja no pica, la verde más o menos y la otra es habanero.
A: Pica la de habanero?
M: A tí si.
El reto ha sido entregado. Qué hacer?
Muchos argentinos sostienen que en estos casos la mejor técnica es mentir, pero el mexicano puede darse cuenta de esto si está más o menos sobrio. Veamos.
A: Che, esas salsas que onda?
M: La roja no pica, la verde más o menos y la otra es habanero.
A: Sabías que el chile habanero fue en realidad traído a Mexico por los españoles? No entiendo como pueden comer esa salsa.
M: No creo que sea así.
A: A mí me vas a decir? Tengo pasaporte español.
Una muy pobre ejecución. No solo que hemos inventado una deformidad de estupidés, también hemos sido traicionados por la mamonería al forzar un comentario acerca de nuestros orígenes europeos. Mal y dos veces mal.
La técnica recomendada es la siguiente.
M: La roja no pica, la verde más o menos y la otra es habanero.
A: Uh! Habanero! Buenísima onda güey.
En ese momento tomas tu bistec con queso y le echas un poco de la planta esa de plutonio que sabe dios que motivo macabro lo llevo a ponerla a crecer cerca de los humanos. Luego de un par de mordiscos apresurados a tu taco, prosigues el diálogo de este modo.
A: Man, no puedo creer que esté en mexico... mirá lo que es esto... (ahí señalas una fuente o algo, no cuesta encontrar una) es todo demasiado hermoso... demasiado...
Entonces dejas de oponer resistencia a los mensajes de alerta que tu boca, esófago y páncreas están enviando a tu cerebro y te largas a llorar como un joto en la premiere de leyendas de pasión. En una sola movida has dejado en claro tu hombría callejera y tu amor por la nueva tierra.
Veamos otro ejemplo. Estás en condesa y te invitan a una fiesta. Situaciones a evitar.
No conoces mucho acerca de la música que está sonando. La gente, sin embargo, pareciera estar disfrutando que te cagas. Ahora que observas mejor todo el mundo tiene un corte de pelo extraño, como si el tipo que apuñaló a Monica Seles les hubiera metido la cabeza en un agujero negro, aunque sospechas con cierta razón que en realidad pagaron unos 120 dólares en Polanco por ese look tan pretencioso, pelotudo y ajeno a las sanas costumbres (léase trendy).
En fin, la música es como un riff de sintetizador estilo ringtone que te puede cagar el día de plano si lo tienes como despertador. Una chica, seguramente anoréxica e incapaz de deletrear Guanajuato aunque su vida dependiera de ello, canta unas estrofas cargadas de poder lírico tales como:
Mi chico bubble gum
con su playera bam bam.
Llévame a pasear por tu net
de chicos malos bam bam.
Tú, a diferencia, llevas una playera de led zeppelin 3 que de algún modo lograste hacer que luzca en la espalda una ilustración del gol de Diego a los ingleses. Estás desentonando.
Eres hasta aquí una víctima, pero es entonces cuando la mamonería entra en juego.
Como argentino bola de presunción que eres, te debates entre dos posturas. La primera es relajarse e intentar pasarla bien en un contexto que te es ajeno pero podrías aprender a respetar. La segunda es sacar tu i-pod y enseñarles el camino a la verdad a toda esta pobre gente que si bien parecieran estar pasándola poca madre, tú sabes que necesitan ser iluminados por alguien con algún abuelo que haya peleado en la segunda guerra.
No pudiste resistir y tus delirios mesiánicos se han hecho con tu voluntad. Intentas una especie de fade out casero con el i-tunes mientras conectas tu aparato. La gente aún no nota el cambio. Por los parlantes comienza a salir la voz del cantante de los piojos gritando algo así como "Aia ia io paeio! Aia ia io paié!". En tu mente, la quietud repentina de las cien personas que hasta ahora bailaban no se traduce en indignación o disconformidad, si no que entiendes que han sido paralizados por la rola fulminante y cargada de groove rioplatense que les has obsequiado. Comienzas a hacer aspavientos con tus brazos mientras cantas "Iba el linyera confiado en la playaaaa!" y con un codazo que le vuelca media cuba, llamas la atención del pobre mexicano que te invitó a la fiesta, pagó tu cena y te paseó en su carro mientras le dices "Estos tipos son de mi barrio!" a lo que el mexicano responde "Mira..." y comienza a retirarse hacia algún lugar donde no puedas encontrarlo mientras reza porque su nombre no se haya fijado en tu memoria. Dado que eres argentino es muy probable que no recuerdes como se llama el tipo ya que cuando te lo dijo por tercera vez, tú estabas tratando de interrumpirlo para contarle acerca del método correcto al hacer carne a la parrilla.
Los piojos siguen sonando y tú ya has detectado a los otros cuatro o cinco argentinos de la fiesta. Mientras ustedes bailan estilo murga y se señalan los unos a los otros con miradas complices de "Solo nosotros entendemos lo que dice la letra", el resto de la fiesta cruzada de brazos los observa. Sin mucha sutileza la canción es interrumpida por la voz del cantante de Depeche Mode que dice "Reach out and touch faith!" y se oye un suspiro general de agradecimiento.
"Son unos putitos" dices a uno de tus aliados sudamericanos a lo que él responde "Es que acá son todos chetitos" olvidando que vive en olivos. Por suerte Depeche Mode es una banda que te gusta bastante, de hecho los fuiste a ver, así que puedes vivir con eso y el resto de la fiesta está contenta de ver que ahora solo hablan entre ustedes.
Si puedes evitar transformarte en eso, deberías pasar una noche agradable. Cuando sorteas estas trampas de tu ego, aprendes que los mexicanos son gente generosa dispuesta a pasarla bien y a arruinar tu hígado y muchas partes de tu cerebro si les caes bien.
He elaborado una pequeña lista de items para que memorizes y eleves así tu calidad de vida como argentino en Mexico.
Lista de cosas que a los mexicanos no les interesa saber:
- Que en Argentina se empieza a salir recién a las dos de la mañana.
- Donde estabas cada vez que Argentina le ganó a Mexico un partido de fútbol.
- Como llegar de Palermo a Vicente López.
- La gracia que te causan nombres como Nezahualcoyotl.
- Que extrañas el dulce de leche.
- Que el dulce de cajeta no es lo mismo que el dulce de leche.
- El significado de cajeta en Argentina.
- Que ellos han sabido preservar su cultura originaria.
- El origen de tus cuatro abuelos.
- Que sabes la letra de "La chilanga banda".
- Todos las putas frases de chespirito que puedes repetir de memoria.
- El rating del chavo en Telefé.
Si puedes evitar las tentaciones y relajarte, es muy probable que no ofendas a la gente equivocada y disfrutes tu estadía en Mexico. Si por otro lado no puedes luchar contra tu argentinidad recuerda, probablemente aquel a quien ofendas sea narco o hijo de un político o las dos.
Mamón.

Me gusta, qué mamón. Saludos!
ResponderEliminar